Extensión y Desarrollo
En Chile existen alrededor de 300.000 personas con discapacidad visual. De ellos, ¼ son ciegos totales y ¾ tienen baja visión. Baja visión es siempre una visión de mala calidad, pero puede tener distintas características, según sea la causa que la origina.
Lo más impactante de esta situación es que las personas ciegas y de baja visión son aún invisibles en nuestra sociedad. Cuando un integrante de la familia, niño o adulto, presenta esta condición, se producen fuertes reacciones de temor y sobreprotección, por lo que la mayoría no accede a ningún tipo de servicios educacionales o de rehabilitación.
Uno de las mayores barreras que observamos actualmente para la inclusión social de este grupo de la población, es que la mayoría permanece aún al interior de los hogares sin desarrollar sus potencialidades, transformándose en población pasiva.
Es probable que la invisibilidad de la población ciega y de baja visión, sea en parte consecuencia de factores tales como la alta percepción de riesgo que existe en nuestra sociedad en general, la hostilidad de los espacios públicos y sociales y especialmente, la falta de expectativas de logro a nivel de las familias y de la sociedad, respecto de personas con alguna limitación.
Por ello, es muy importante apoyar a las familias en su conjunto cuando existe un integrante con limitaciones severas de visión, ya que la forma en que su grupo familiar asuma esta condición, es determinante para el éxito del proceso de formación y/o rehabilitación, según sea el caso.
Fundación Luz en conjunto con su Centro Educacional Santa Lucía, se ha preocupado de generar instancias en que la familia, los estudiantes, profesionales, medios de comunicación y comunidad general conozcan a las personas ciegas y baja visión, teniendo oportunidad de valorar sus capacidades y talentos.

